Mercedes Sosa

Cantante argentina (1935 – 2009)

Es difícil elegir algunos temas… Todas las canciones que ella cantó son muy bellas, de grandes compositores.

Canción Con Todos – Tejada Gómez (letra) y César Isella (música)

 

Gracias A La Vida – Violeta Parra

 

Aquellas Pequeñas Cosas – Joan Manuel Serrat

 

Zona de promesas – Gustavo Cerati

 

Como La Cigarra – María Elena Walsh

 

Barro tal vez – Luis Alberto Spinetta

 

 

Alfonsina y el mar – Félix Luna – Ariel Ramírez

María Elena Walsh 2

En mi entrada anterior sobre María Elena Walsh, publiqué las letras de algunas canciones escritas para “los adultos”… “Serenata para la tierra de uno”, “Como la cigarra”, “El cuarenta y cinco”, “Los ejecutivos”, “El viejo varieté”, “Vals municipal”, entre otras.

Hoy quiero compartir las que escuchaba de chica, las que compartía con mis alumnos, las que cantaba con mis hijos… Bellas canciones, llenas de poesía que aún hoy escucho y me transportan a un mundo mágico donde todo es posible.

Incluyo los enlaces a los temas cantados por María Elena (hay muchas otras versiones, pero no es lo mismo…)

En el País de Nomeacuerdo

En el país de Nomeacuerdo
doy tres pasitos y no me pierdo.

Un pasito para allí
no recuerdo si lo di.
Un pasito para allá,
ay, qué miedo que me da.

En el país de Nomeacuerdo
doy tres pasitos y me pierdo.

Un pasito para atrás,
y no doy ninguno más
porque yo, ya me olvidé
dónde puse el otro pie.

El reino del revés

Me dijeron que en el Reino del Revés 
nadie baila con los pies, 
que un ladrón es vigilante y otro es juez 
y que dos y dos son tres. 

Vamos a ver cómo es 
el Reino del Revés. 

Me dijeron que en el Reino del Revés 
cabe un oso en una nuez, 
que usan barbas y bigotes los bebés 
y que un año dura un mes. 

Vamos a ver cómo es 
el Reino del Revés. 

Me dijeron que en el Reino del Revés 
hay un perro pekinés 
que se cae para arriba y una vez 
no pudo bajar después. 

Vamos a ver cómo es 
el Reino del Revés. 

Me dijeron que en el Reino del Revés 
un señor llamado Andrés 
tiene 1.530 chimpancés 
que si miras no los ves. 

Vamos a ver cómo es 
el Reino del Revés. 

Me dijeron que en el Reino del Revés 
una araña y un ciempiés 
van montados al palacio del marqués 
en caballos de ajedrez. 

Vamos a ver cómo es 
el Reino del Revés. 

Vamos a ver cómo es 
el Reino del Revés.

Canción del Jardinero

Mírenme, soy feliz

Entre las hojas que cantan

Cuando atraviesa el jardín

El viento en monopatín

Cuando voy a dormir

Cierro los ojos y sueño

Con el olor de un país

Florecido para mí

Yo no soy un bailarín

Porque me gusta quedarme

Quieto en la tierra y sentir

Que mis pies tienen raíz

Una vez estudié

En un librito de yuyos

Cosas que sólo yo sé

Y que nunca olvidaré

Aprendí que una nuez

Es arrugada y viejita

Pero que puede ofrecer

Mucha, mucha, mucha miel

Del jardín soy duende fiel

Cuando una flor está triste

La pinto con un pincel

Y le pongo un cascabel

Soy guardián y doctor

De una pandilla de flores

Que juegan al dominó

Y después les da la tos

Por aquí anda dios

Con regadera de lluvia

O disfrazado de sol

Asomando a su balcón

Yo no soy un gran señor

Pero en mi cielo de tierra

Cuido el tesoro mejor:

Mucho, mucho, mucho amor.

Canción del Jacarandá

Al este y al oeste 
llueve y lloverá 
una flor y otra flor celeste 
del jacarandá. 

La vieja está en la cueva 
pero ya saldrá 
para ver que bonito nieva 
del jacarandá. 

Se ríen las ardillas, 
ja jajá jajá, 
porque el viento le hace cosquillas 
al jacarandá.

El cielo en la vereda 
dibujando está 
con espuma y papel de seda 
del jacarandá. 

El viento como un brujo 
vino por acá. 
Con su cola barrió el dibujo 
del jacarandá. 
Si pasa por la escuela, 
los chicos, quizá, 
se pondrán una escarapela 
del jacarandá.

Canción para bañar la Luna

Ya la luna baja en camisón

A bañarse en un charquito con jabón

Ya la luna baja en tobogán

Revoleando su sombrilla de azafrán

Quien la pesque con una cañita de bambú

Se la lleva a siu kiu

Ya la luna viene en palanquín

A robar un crisantemo del jardín

Ya la luna viene por allí

Su quimono dice no, no y ella sí

Quien la pesque con una cañita de bambú

Se la lleva a siu kiu

Ya la luna baja muy feliz

A empolvarse con azúcar la nariz

Ya la luna en puntas de pie

En una tacita china toma té

Quien la pesque con una cañita de bambú

Se la lleva a siu kiu

Ya la luna vino y le dio tos

Por comer con dos palitos el arroz

Ya la luna baja desde allá

Y por el charquito-quito nadará

Quien la pesque con una cañita de bambú

Se la lleva a siu kiu

Marcha de Osías

Osías, el osito en mameluco 
paseaba por la calle Chacabuco 
mirando las vidrieras de reojo, 
sin alcancía pero con antojo. 

Por fin se decidió y en un bazar 
todo esto y mucho más quiso comprar. 

Quiero tiempo, pero tiempo no apurado, 
tiempo de jugar que es el mejor. 
Por favor, me lo da suelto y no enjaulado 
adentro de un despertador. 

Osías, el osito, en el bazar 
todo esto y mucho más quiso comprar. 
Quiero un río con catorce pescaditos 
y un jardín sin guardia y sin ladrón. 
También quiero para cuando esté solito 
un poco de conversación. 

Osías, el osito, en el bazar 
todo esto y mucho más quiso comprar. 

Quiero cuentos, historietas y novelas 
pero no las que andan a botón. 
Yo las quiero de la mano de una abuela 
que me las lea en camisón. 

Osías, el osito, en el bazar 
todo esto y mucho más quiso comprar. 

Quiero todo lo que guardan los espejos 
y una flor adentro de un raviol 
y también una galera con conejos 
y una pelota que haga gol. 
Osías, el osito, en el bazar 
todo esto y mucho más quiso comprar. 

Quiero un cielo bien celeste aunque me cueste, 
de verdad, no cielo de postal, 
para irme por el este y el oeste 
en una cápsula espacial.

(Continuarán las canciones…)

Violeta Parra

Foto Violeta Parra

 

Volver a los diecisiete

Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo
es como descifrar signos
sin ser sabio competente.
Volver a ser de repente
tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo
como un niño frente a Dios,
eso es lo que siento yo
en este instante fecundo.

Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra,
y va brotando, brotando,
como el
musguito en la piedra,
ay, sí
.

Mi paso retrocedido,
cuando el de ustedes avanza;
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido
con todo su colorido,
se ha paseado por mis venas
y hasta las duras cadenas
con que nos ata el destino
es como un diamante fino
que alumbra mi alma serena.

Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder
ni el más ancho pensamiento.
Todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencia:
solo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.

El amor es torbellino
de pureza original;
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros;
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño
y al malo solo el cariño
lo vuelve puro y sincero.

De par en par la ventana
se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto
como una tibia mañana;
al son de su bella diana
hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín,
al cielo le puso aretes
y mis años en diecisiete
los convirtió el querubín.

 

Gracias a la vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Rin del angelito

Ya se va para los cielos
ese querido angelito
a rogar por sus abuelos,
por sus padres y hermanitos.
Cuando se muere la carne,
el alma busca su sitio
adentro de una amapola
o dentro de un pajarito.

La tierra lo está esperando
con su corazón abierto,
por eso es que el angelito
parece que está despierto.
Cuando se muere la carne,
el alma busca su centro
en el brillo de una rosa
o de un pececito nuevo.

En una cuna de tierra
lo arrullará una campana,
mientras la lluvia le limpia
su carita en la mañana.
Cuando se muere la carne,
el alma busca su diana
en los misterios del mundo
que le ha abierto su ventana.

Las mariposas alegres,
de ver el bello angelito
alrededor de su cuna,
le caminan despacito.
Cuando se muere la carne,
el alma va derechito
a saludar a la Luna
y de paso al lucerito.

¿Adónde se fue su gracia?
¿Dónde fue su dulzura?
¿Por qué se cae su cuerpo
como la fruta madura?

Cuando se muere la carne,
el alma busca en la altura
la explicación de su vida
cortada con tal premura,
la explicación de su muerte
prisionera en una tumba.
Cuando se muere la carne,
el alma se queda oscura.

 

Hace falta un guerrillero

Quisiera tener un hijo
brillante como un clavel,
ligero como los vientos,
para llamarlo Manuel
y apellidarlo Rodríguez,
el más preciado laurel.

De niño le enseñaría
lo que se tiene que hacer
cuando nos venden la Patria
como si fuera alfiler.
Quiero un hijo guerrillero
que la sepa defender.

La Patria ya tiene al cuello
la soga de Lucifer;
no hay alma que la defienda,
ni obrero ni montañés.
Soldados hay por montones,
ninguno como Manuel.

Levántese de la tumba,
hermano, que hay que pelear,
o la de no, su bandera
se la van a tramitar,
que en estos ocho millones,
no hay un pan que rebanar.

Me abrigan las esperanzas
que mi hijo habrá de nacer
con una espada en la mano
y el corazón de Manuel,
para enseñarle al cobarde
a amar y corresponder.

Las lágrimas se me caen
pensando en el Guerrillero:
como fue Manuel Rodríguez
debieran haber quinientos,
pero no hay ni uno que valga
la pena en este momento.

Cogollo:

Repito y vuelvo a decir,
cogollito de romero:
perros débiles mataron
a traición al Guerrillero,
pero no podrán matarlo
jamás en mi pensamiento.

Los artistas del Grupo Di Tella – Buenos Aires, Argentina

Foto Di Tella

Muchos nombres de este grupo son reconocidos; otros pasaron por la experiencia del Instituto Di Tella por un breve período. Comencé a investigar sobre sus obras, el momento en que la desarrollaron y realmente me entusiasmó y sorprendió porque fueron una vanguardia artística que tuvo lugar en Buenos Aires, Argentina entre los años 1958 a 1970. Período breve pero muy fructífero en experiencias en pintura, escultura, artes visuales, instalaciones, arte urbano, happening, perfomances, actuación, danza, música, literatura… Algunos llevaron a cabo su obra en la Argentina, otros triunfaron en el exterior… Todos aportaron mucho al arte argentino.

“Fue un semillero de talentos y sus ex integrantes son conocidos como la «Generación del Di Tella». Entre los que participaron se destacan Antonio Berni, Leopoldo Maler, Líbero Badíi, Luis Fernando Benedit, Delia Cancela, Jorge de la Vega, Ernesto Deira, Rómulo Macció, Luis Felipe Noé, Gyula Kosice, Julio Le Parc, Pérez Celis, Rogelio Polesello, Antonio Seguí, Clorindo Testa, Ary Brizzi, Carlos Silva, Carlos Mathus y su TIM Teatro, Alicia Penalba, Lea Lublin, Roberto Aizenberg, Federico Manuel Peralta Ramos, Emilio Renart, Luis Alberto Wells, Dalila Puzzovio, Antonio Trotta, Gustavo del Río, David Lamelas, Juan Carlos Distéfano, Marta Minujín, Susana Salgado, Alfredo Rodríguez Arias, Oscar Bony, Juan Stoppani, Edgardo Giménez, León Ferrari, Mercedes Esteves, Carlos Squirru, Pablo Suárez, Oscar Palacio, Margarita Paksa, Ricardo Carreira, Pablo Mesejean, Inés Gross, Adolfo Bronowsky, Roberto Jacoby, Pablo Menicucci, Liliana Porter, Luis Camnitzer, Osvaldo Romberg, Luis Pazos, Ana Kamien, Jorge Luján Gutiérrez, Alberto Greco, Fernando von Reichenbach, Gerardo Chiarella, Jorge Bonino, Graciela Martínez, Iris Scaccheri, Federico Klemm, Juan Gatti, Rubén Santantonín…”

                                         https://es.wikipedia.org/wiki/Instituto_Di_Tella

Algunos ya los presenté como a Marta Minujín y su famosa obra “La Menesunda” o Gyula Kosice, Antonio Seguí, Alicia Penalba, Antonio Berni.  Otros, los iré compartiendo en futuras entradas.

Les dejo acá la obra de uno de integrantes:

 Emilio Renart

Spinetta- Artoud

Luis Alberto Spinetta, conocido como El Flaco o simplemente por su apellido, fue un cantante, guitarrista, poeta, escritor y compositor argentino de rock, considerado uno de los más importantes y respetados músicos en Hispanoamérica. Uno de los discos que grabó con una de sus bandas (“Pescado rabioso”)  se llamó “Artoud”. Para muchos, el mejor disco de la historia del rock argentino. 

En una entrevista explicó el motivo por el cual le dedicó su disco al escritor y en esos comentarios también se deja translucir su  poética, su forma de ver la vida y su compromiso con la realidad. Un genio!!!

“Pero antes que nada te quiero aclarar que yo le dediqué ese disco a Artaud pero en ningún momento tomé sus obras como punto de partida. El disco fue una respuesta –insignificante tal vez– al sufrimiento que te acarrea leer sus obras. La idea del álbum era exponer la posibilidad de un antídoto contra lo que opinó Artaud. Quien lo haya leído no puede evadirse de una cuota de desesperación. Para él la respuesta del hombre es la locura; para Lennon es el amor. Yo creo más en el encuentro de la perfección y la felicidad a través de la supresión del dolor que mediante la locura y el sufrimiento. Creo que sólo si nos preocupamos por sanear el alma vamos a evitar distorsiones sociales y comportamientos fascistas, doctrinas injustas y totalitarismos, políticas absurdas y guerras deplorables. La única forma de hacer subir el peso es con amor. Los músicos de rock somos tipos que estamos muy desorientados. Hemos involucrado mucho a nuestro sistema neurológico y hemos aprendido muy poco de la historia reciente. Pero hay algo claro: no podemos jugar a ser Artaud. Eso significaría no haber entendido a Moris, no haber entendido a Lito Nebbia, no haber pescado una. Si yo no hubiera aprendido a salir de ésa y ubicarme en mi país, no estarías conmigo en este momento: Spinetta sería apenas un nombre en una chapita de bronce, chorreada de caca, en la inmensidad de algún cementerio.”

Luis Alberto Spinetta                        

  Fragmento de un reportaje publicado en El Periodista en 1986.

Para escucharlo: https://youtu.be/ArnKUmtwrhI