Despertar

En el cuarto iluminado

una figura se dibuja

tras el velo que la oculta.

Su belleza tenue

su melancólica altura,

se engrandece.

Ha descubierto en su piel

la calidez de otras manos

que liberan su paisaje.

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El viaje

La música gira como el viento

me lleva, asciende, se expande.

Miro tu rostro dibujado en el espejo

descubro colores y veo tus ojos.

 

Esa tarde fue mágica y fue nuestra

los hilos de luz cruzaban el ventanal.

Iluminaban tus silencios y mi voz

esa melodía embriagaba el aire.

 

Las teclas del piano en tus manos

desandando el misterio de lo fugaz.

Esos recuerdos como olas tempranas

nos despiertan mientras navegamos.

Lo que trae la marea

Acompaña con calma

y en silencio

los días alumbrados

con luz de cielo.

 

De un azul intenso

casi indecente,

como ese mar

que desconcierta.

 

Contempla su grandeza

y su bravura

la persistencia de sus olas

y del viento.

 

Aguarda cauteloso en la orilla

donde se libera

de miedos, dolores

y algunas soledades.

 

Sabe que ese tiempo

de espera no fue en vano…

Por lo que pueda

llegar con la marea…

Ya no…

Mira por la ventana entreabierta

la inmensidad y la certeza.

Nada de lo que ve es familiar

le han cambiado el paisaje.

 

Impotencia y frustración cruzan

la calle. Y no se alejan.

Han echado anclas para quedarse

y pintar de gris ese horizonte.

 

Sabe que aunque el viento

intente despejar caminos

arrasando las penas y dolores

la tierra en la que vive, ya no será.