De tanto en tanto…

En la callada soledad

que me rodea,

suaves sonidos

vienen a mi encuentro.

 

Son conocidos, familiares,

de otro tiempo.

Me rescatan del silencio

y me protegen.

 

Cuentan historias,

evocan rostros,

susurran melodías

ya olvidadas.

 

Y en esa quietud

casi añorada,

recorro instantes

lugares, pensamientos.

 

Agradezco entonces

el fugaz momento,

que tanta placidez

trajo a mi mente.

 

Tal vez, de tanto en tanto

me reconforte pensar

que aun silente

mi alma, no está sola.