El deseo

Un frío de muerte recorre mis manos.

Me acerco al fuego para aliviarlas.

Tanto, que se derriten.

Y entonces ya no siento frías mis manos.

 

Algo parecido debió ocurrir con mi deseo.

Tanto me acerqué  a vos para calmarlo

que ya no lo tengo.

 

Creo que se consumió en tu imagen.

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51 thoughts on “El deseo

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