En aquella puerta abierta a la calle

Su voz, Dios

la que  asegura

ese olor a tiempo en la tarde

recuerdo, despedidas

en la puerta lindante con el tiempo

y por allí se escapa, tapa, lata, mata, ingrata

noche del sueño aquel en que se va

y de pronto sol, luz, más.

Nada que dar, más que esperar

Y su voz, Dios

Trepa, repta, intercepta, apresta

rincón de voces que deciden.

No, se va, ya, más…

Nunca menos que nada, rada, zada, pasada, aliada

Qué voz, Dios

negra, seda, agrega, lega, anega

gotas de miel, hiel, piel

sobre mi estómago abierto

discreto y perfecto.

Y era una voz, Dios.

Su voz, la que me nombra.

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2 thoughts on “En aquella puerta abierta a la calle

  1. Es curioso sentir cómo entre las víctimas de las dictaduras hay un cierto “aire de familia”, algo que les asemeja, algo que comparten, además de una muerte por asesinato. Cuando se trata de poetas, este parentesco de sangre se hace más patente.
    Admiro mucho a Rodolfo Walsh. Gracias por difundirlo.
    Cordialmente tuyo.

    Le gusta a 1 persona

  2. Muchas gracias por tu comentario!!! Es muy cierto lo que dices…. Recordamos 40 años de su muerte y desaparición. Un 25 de marzo de 1977. Años infames!. Con Rodolfo Walsh entre otros, me inicié en el gusto por la literatura y en aprender muchas cosas de la historia de mi país. Este es un pequeño homenaje en su memoria

    Me gusta

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